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(5) Cazando la zorra verde: envidia, celos, avaricia y codicia


“…Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”, Luc. 12:15

No todo es justo en la vida. No todas las personas son iguales. ¿Cómo podemos hacer frente a las desigualdades de la vida? ¿Qué podemos hacer, especialmente si nosotros estamos en el lado desfavorable?
Los celos: (Ex. 20:3 y 5)
• No todos los celos son malos. Hay celos que no son egoístas, que demuestran que uno está interesado en el bienestar de los otros. Tal clase de celo es el que Dios siente por nosotros, un celo sano, pues está desprovisto de egoísmo. Celo significa despojarse del “yo” y amar a los demás
• Existe un celo del que debemos huir: es una perversión del amor, un amor excesivamente posesivo, obsesivo y egoísta. Lo sentimos cuando nuestros amigos dan a otros afecto y atención que deseamos para nosotros; cuando otros reciben la admiración que nosotros queremos
• Nuestros deseos de posición, prestigio o poder pueden gestar el espíritu de envidia. La zorra verde hace que nos llenemos de odio hacia aquellos a quienes culpamos de nuestros fracasos
• Los síntomas de la zorra verde son: envidia, mentira, chisme y crítica
La codicia y la envidia: (Prov. 14:30)
• Envidiar significa “desear, apetecer algo que tienen otros”; es un deseo desmedido, desordenado, desenfrenado
• Codiciamos las propiedades ajenas o la compañía de otros; la posición de liderazgo de los demás, su popularidad o su aspecto físico
• La codicia y la ambición se parecen mucho: la ambición de lograr metas constructivas es buena; lo malo es la manera en que nos movemos para lograrlo. Codicia y ambición pueden confundirse. Podemos obsesionarnos con nuestras metas de tal modo que perdemos de vista los medios que usamos para alcanzarlas y el precio que pagamos por ellas
• La codicia hace que algunos se sientan inconformes con su vida; ésta nos lleva a toda clase de maldades (asesinatos, adulterios, difamaciones). Nos ciega a las necesidades humanas y nos hace avaros, fríos e insensibles
¿Qué hacer?
• Recordar que “la vida de uno no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Luc. 12:15)

• Rendir nuestra vida al señorío de Jesucristo
• La inconformidad indica una actitud centrada en nosotros mismos, la cual puede llevarnos a la intolerancia y el resentimiento
• Pablo ofrece el antídoto en Fil. 4:12 y 13
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Un lugar que nacio en el 2010, y que para ese entonces me brindaron la oportunidad de ser colaboradora y publicar mis Reflexiones. Asi pues, yo acepte la invitación y desde ese entonces sigo publicando para ellos. Hoy en dia, Reflexiones Cristianas, tiene mas audiencia y sigue en aumento. Es por ello, que los invito a visitar este maravilloso sitio.

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